Compliance bancario y criptomonedas: cómo responder a un bloqueo de cuenta

Situación del cliente
Nuestro cliente, residente fiscal en Portugal, llevaba minando Bitcoin desde 2010. Por aquel entonces casi nadie sabía lo que era una criptomoneda, y él obtuvo como recompensa de minado un bloque completo de 50 BTC. De esos 50, la herramienta de minado que utilizaba se quedaba un 10% de comisión — algo habitual en aquella época — por lo que el neto recibido fueron 45 BTC. La valuación económica de ese bloque en el momento de generarse no llegaba a los 2 euros.
Durante los años siguientes su actividad fue mínima. Entre 2011 y 2013 se dedicó a los faucets, esas páginas que regalaban fracciones de bitcoin a cambio de visitar webs o ver vídeos, con retornos de céntimos por operación. En ese periodo perdió además 1 BTC en el colapso de MtGox — que por entonces valía unos 13 euros — y nunca llegó a reclamar.
Entre 2014 y 2016 no tocó las criptomonedas. En 2017 retomó la actividad y empezó a hacer algo que acabaría siendo determinante para resolver su caso: pagar reservas de viajes en Destinia directamente con Bitcoin desde su billetera personal.
Con los años fue diversificando su operativa en más de 13 plataformas — Binance, Coinbase, Crypto.com, Gate.io, Revolut, Wirex, Bitwala, ADVCash, 2gether y otras — y operaba desde 11 direcciones de billetera Bitcoin distintas, todas bajo su custodia.
En el momento del bloqueo, el valor de mercado de sus criptoactivos ascendía a aproximadamente 3,5 millones de euros.
El problema vino cuando MoraBanc, su entidad bancaria en Andorra, bloqueó preventivamente su cuenta al detectar movimientos vinculados a criptomonedas. El departamento de compliance, liderado en aquel momento por Carlos Salinas — entonces responsable de activos digitales de MoraBanc — junto con Eric Garcia, actual Head of Digital Assets & FinTech de la entidad, solicitó documentación que acreditase el origen lícito de los fondos. Mientras tanto, cuenta congelada.
El desafío
No se trataba de aportar cuatro extractos y esperar. El equipo de activos digitales de MoraBanc, con experiencia real analizando operativas cripto, fue directamente al punto conflictivo: ¿podía demostrar nuestro cliente que esa billetera Bitcoin era suya desde 2010? ¿O cabía la posibilidad de que la hubiese comprado a un tercero para simular un origen legítimo?
La pregunta tiene fundamento. En prevención de blanqueo de capitales existe una tipología conocida: alguien adquiere una wallet con historial de minería antiguo para aparentar que los fondos tienen un origen limpio. Con 3,5 millones de euros en juego, el banco tenía la obligación de descartarlo. Y la carga de la prueba era nuestra.
En concreto, teníamos que acreditar la titularidad de la billetera desde 2010 — incluyendo claves privadas y vinculación con el bloque minado. Reconstruir la trazabilidad de 14 años de operativa repartida en más de 13 plataformas. Demostrar un uso personal y continuado de los fondos que descartase la compra reciente de la wallet. Y presentar todo esto de forma que un departamento de compliance — que no suele tener formación técnica en blockchain — pudiera verificarlo sin ambigüedades.
Nuestra estrategia
Organizamos el trabajo en tres fases: reconstrucción contable, pruebas de titularidad y elaboración del informe pericial.
Fase 1: Reconstrucción contable de 14 ejercicios (2010–2024)
Usamos CoinTracking como herramienta contable. No es la única que existe, pero para este tipo de caso es la más adecuada: permite importar datos por API, cargar CSVs de prácticamente cualquier exchange, sincronizar con exploradores blockchain y — lo más importante — cruzar balances para detectar inconsistencias.
Seguimos un protocolo distinto según cada plataforma. Donde había API compatible (Binance, Gate.io), sincronización automatizada. Para Coinbase, Crypto.com o Wirex, importación de CSV con ajustes de compatibilidad cuando fue necesario. Bitwala, ADVCash y Revolut no permitían importación directa, así que trabajamos con capturas de pantalla, correos y extractos como documentación reproducible. Las 11 direcciones Bitcoin se reconstruyeron desde los exploradores blockchain públicos.
Fase 2: Destinia como prueba de titularidad
Este fue el punto de inflexión. El banco sospechaba que la wallet podía haber sido comprada. Necesitábamos algo que demostrase un uso personal real y continuado.
Lo teníamos. Nuestro cliente había reservado más de 25 viajes en Destinia entre 2017 y 2019, pagando con Bitcoin desde su billetera. Cada reserva dejaba un rastro doble: el registro en Destinia (factura, confirmación, email) y la transacción en la blockchain (dirección de origen, importe, fecha). Cruzando ambas fuentes, la vinculación entre el cliente y la wallet era inequívoca.
Es difícil sostener que alguien compra una billetera para blanquear dinero y después la usa durante años para reservar hoteles y vuelos a su propio nombre.
Fase 3: Informe pericial
Redactamos un informe de 72 páginas con 4 anexos. El Anexo I recogía el inventario completo de datos por exchange (CSVs nativos, CSVs tratados, documentación reproducible). El Anexo II contenía los informes contables de CoinTracking para cada ejercicio fiscal de 2010 a 2024. El Anexo III era la trade table completa, y el Anexo IV los justificantes de aportaciones bancarias al ecosistema cripto.
La estructura del informe estaba pensada para compliance bancario, no para un tribunal ni para una asesoría fiscal. Empezaba explicando qué es CoinTracking y cómo funciona, detallaba la metodología de control de coherencia, repasaba los eventos contables relevantes (minería PoW/PoS, pools de liquidez, comisiones, fraudes, préstamos, operativa por cuenta de terceros) y terminaba con el inventario de medios, la narrativa cronológica y las conclusiones.
Ejecución y hallazgos
De los 13 medios analizados, 4 no presentaron ningún error tras la importación: Binance, Binance Earn, Crypto.com Supercharger y Gate.io. El resto requirió ajustes que documentamos uno por uno.
El caso de Wirex fue el más laborioso. Sus CSV no reflejaban correctamente la naturaleza fiscal de muchas operaciones. Tuvimos que reclasificar 19 asientos contables — retiradas que en realidad eran gastos en comercios, por ejemplo — apoyándonos en capturas de pantalla del propio proveedor para justificar cada cambio. En Coinbase hubo que corregir errores de balance y documentar las recompensas del programa Earn. En Crypto.com aparecieron descuadres por decimales que resolvimos con asientos contables adicionales según el protocolo del informe.
Sobre la titularidad, quedó acreditada la vinculación directa con el bloque minado en 2010 (verificable en el explorador de Bitcoin), la posesión de las claves privadas de las 11 direcciones, el uso continuado desde 2017 con más de 25 facturas de Destinia, y la trazabilidad del 99,99% de los fondos.
Resultado
Presentamos el informe al equipo de Carlos Salinas y Eric Garcia en MoraBanc. Tras revisarlo, el banco levantó el bloqueo y resolvió el expediente favorablemente.
Las conclusiones determinantes: los fondos procedían de un bloque minado en 2010 del que el cliente era poseedor verificable. Todos los medios expresaban balances correctos tras las correcciones documentadas. La trazabilidad del 99,99% estaba acreditada. El registro de doble entrada se mantenía en todos los momentos temporales. Y los informes contables generados no contenían errores, con coherencia interna verificada.
Sin reportes de actividad sospechosa, sin cierre de cuenta, sin restricciones adicionales. Un portfolio de 3,5 millones de euros desbloqueado.
Lo que este caso enseña
Tres cosas que conviene tener claras si operas con cripto y tienes relación con un banco.
La documentación que generas usando tus criptomonedas en el día a día — facturas de compras, confirmaciones de reservas, emails de plataformas — tiene más valor probatorio que cualquier reconstrucción que hagas después. Las facturas de Destinia existían simplemente porque el cliente viajaba y pagaba con Bitcoin. Nadie las guardó pensando que algún día servirían para desbloquear una cuenta. Pero sirvieron.
La minería temprana genera los expedientes de compliance más complicados. Un bloque de 50 BTC que no valía nada en 2010 puede equivaler hoy a varios millones de euros. El banco tiene la obligación de verificar que no se trate de una wallet comprada, y la carga de demostrarlo recae en el titular.
Un informe para compliance bancario no es un informe fiscal ni un peritaje judicial. Tiene que estar diseñado para que lo entienda y lo pueda verificar alguien que probablemente no sabe lo que es un explorador blockchain. Por eso dedicamos una parte sustancial del nuestro a explicar la herramienta contable, su metodología y los criterios de selección de datos.
Si tu banco ha bloqueado tu cuenta por operaciones con criptomonedas, o crees que puede hacerlo, contacta con nosotros. La diferencia entre un desbloqueo y un cierre de cuenta suele estar en la documentación.

